29 de julio [1961]
Crepúsculo de domingo. Las horas me arrastraron con una monotonía brutal. En principio: la palabra
domingo es muy fea, no sólo por lo que evoca sino por su sonido, y sobre todo, por lo que no evoca. Pero aun dentro del domingo, aun comprimida dentro de una palabra muy fea, es preciso hacer lo siguiente:
1) Descalzarse; meterse en la cama con diligencia y vivacidad como una carta saltando dentro de un sobre; pasarse la lengua; cerrarse, estampillarse y partir.
2) A los cinco minutos te devuelven la carta. Destinatario desconocido.
3) Que se vayan a la mierda.
4) Comienza la agonía dominical. Qué hacer. Qué deshacer. ¿Qué libro leer,
hypocrite lecteur?
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Imagen: obra de
Alicia Besada.
Texto: Alejandra Pizarnik. Diarios (Lumen).