12.4.16

En un principio fue el amor violento...


Pero intentar hacer el amor contigo dentro de un poema, pero arrancarme palabras tibias en donde estarme yo y mi deseo de ti, pero buscarte entre frases peligrosas, de manera de encontrarte con tus brazos que me esperan y furiosa, obstinada, como alguien que encuentra un sostén en el preciso instante de su caída, precipitarme a ojos abiertos, a tu sonrisa que debiera celebrar más que sustento hecho de tu mirada, mi alimento incierto, mi única invocación. En un principio fue el amor violento.



***
Texto: entrada del diario de Alejandra Pizarnik, tomada del blog Las hermosas fieras interiores.
Imagen: "Flying head", retrato de Lee Miller, 1930, por Man Ray, tomado del blog El ojo cromático.

16.3.16

Pensando en ella



Alejandra dejándonos una nota, un dibujo, un poema.

Alejandra sonriente, tartamudeando un chiste un sobreentendido como si hablara con Kafka (de la estirpe de Kafka).

Alejandra, un muchachito en apariencia, pelo corto, pantalón eterno, nada bonita, toda encantadora.

Alejandra encanta a los artistas, poetas, escritores. Es así como atrae el talento, la sátira, la broma (Kafkiana sin su recato).

Alejandra que vive en el molde que se creó antes de salir a la vida, poniéndose adentro, y si el molde refleja a los poetas malditos, mejor.

Alejandra que no puede decir: “PARE” y menos pararse en esa curva peligrosa de ser; de ser ella; de ser poeta.

-Duermo de día, escribo de noche, invento, sufro, luego existo. Tengo alucinaciones, luego existo. No puedo dormir, tiemblo, el miedo, la oscuridad, luego existo. Esto es pensar en Alejandra.

Y luego: llega la fama. Veo a Cortazar (también su amigo) y tengo una sensación de extrañeza: pero... si lo conocí antes...: (de la fama) si era mi amigo... si era mi vecino... si éramos jóvenes. Y cuando Alejandra está en París, allá por los años 63 o 64 en esa curva ascendente, tengo la misma sensación de extrañeza pero si la conocí cuando era una muchachita vestida de muchachito tartamudeando, enviando cartas sentimentales. (Conservo una carta llena de amor que terminaba invitándome a “La Martona” (1) porque el pudor puede más).

Y en París, en su cuarto, todavía en la cama; y en el suelo, una fila de vasos de té vacíos puestos uno tras otro como las velas que encienden los enamorados como un juego. Pero Alejandra no juega, no trabaja, no come; escribe, escribe, lee, conquista amigos franceses, latinoamericanos y... se encierra.

La invitamos a cenar tantas veces como pudimos y cuando volvimos a BA, dijimos “se va a morir”. Tanto desamparo, tanta pasión, tanto juego, tantas arañas impacientes seduciendo su mente. Y tardó ocho años en cumplirse nuestra premonición pero ya se veía. Sí, ya se veía. Tanto desamparo detrás del humor de la ambición oscura de ser lo que era: una gran poeta. Detrás del humor, tanto desamparo. Su vida era la palabra, lo goyezco que afloró con el tiempo y que ocultaba, mientras desaparecía, ella, Alejandra y quedaban su escritura, sus poemas, para siempre. Me urge pensar en Alejandra, frágil, hermana, desdichada. Y no en su obra.

¿Sabés Alejandra? la locura me da miedo. Ese límite tenue entre ser y dejar de ser. Nos llamabas a las tres de la mañana porque los vecinos te observaban, te perseguían... (¡A través de las paredes!). Alejandra sabia y pordiosera. Huérfana y madre, hija, hermana, de la poesía. El molde que construyó para volcar su vida, se transformó en caverna, y ya dentro, la caverna se transformó en laberinto ¡y no encontró la salida!

Ordena sus papeles. Ordena. Ha recibido la orden. Está consagrada. El 25 de septiembre de 1972 cumple con la ceremonia.

Perla Rotzait
Junio 06

Nota 1. “La Martona” era una lechería que servía preferentemente a los niños, leche con vainillas. (¡Cómo cambió B.A.!).

Nota 2. Gracias a la invitación de Patricia Venti, recuperé a Alejandra Pizarnik por unas horas. Tomé la “Prosa completa” tomé la “Poesía completa” y me sumergí en el talento y la gracia y la rebelión y el infierno.



***
Texto: testimonio de Perla Rotzait para el blog de Patricia Venti, Alejandra Pizarnik: pública y secreta.
Imagen: foto, con fines ilustrativos (no corresponde al testimonio), tomada del grupo de Facebook "Queremos tanto a Alejandra Pizarnik que nos duele" y fechada: París, 1960.

6.3.16

la rebelión consiste en mirar una rosa...


una mirada desde la alcantarilla
puede ser una visión del mundo
la rebelión consiste en mirar una rosa
hasta pulverizarse los ojos



***
Texto: Árbol de Diana.
Imagen: tomada del corto "Black Roses" de Julieta Triangular.

1.3.16

Haceme un lugarcito en vos, no te molestaré: carta de Alejandra Pizarnik a Silvina Ocampo


B. A. 31/1/72

Ma très chère,

Tristísimo día en que te telefoneé para no escuchar sino voces espúreas, indignas, originarias de criaturas que los hacedores de golems hacían frente a los espejos (cf. von Arnim).

Pero vos, mi amor, no me desmemories. Vos sabés cuánto y sobre todo sufro. Acaso las dos sepamos que te estoy buscando. Sea como fuere, aquí hay un bosque musical para dos niñas fieles: S. y A.
Escribime, la muy querida. Necesito de la bella certidumbre de tu estar aquí, ici-bas pourtant [aquí abajo, sin embargo]. Yo traduzco sin ganas, mi asma es impresionante (para festejarme descubrí que a Martha le molesta el ruido de mi respiración de enferma.) ¿Por qué, Silvina adorada, cualquier mierda respira bien y yo me quedo encerrada y soy Fedra y soy Ana Frank?

El sábado, en Bécquar, corrí en moto y choqué. Me duele todo (no me dolería si me tocaras –y esto no es una frase zalamera). Como no quise alarmar a los de la casa, nada dije. Me eché al sol. Me desmayé pero por suerte nadie lo supo. Me gusta contarte estas gansadas porque sólo vos me las escuchás. ¿Y tu libro? El mío acaba de salir. Formato precioso. Te lo envío a Posadas 1650, quien, por ser amante de Quintana, se lo transmitirá entre ascogencia y escogencia.

Te (les) envié aussi un cuaderniyo venezol-ano con un no sé qué de degutante (como dicen Ellos). Pero que te editen en 15 días (…) Mais oui, je suis une chienne dans le bois, je suis avide de jouir (mais jusqu’au péril extrême). Oh Sylvette, si estuvieras. Claro es que te besaría una mano y lloraría, pero sos mi paraíso perdido. Vuelto a encontrar y perdido. Al carajo los greco-romanos. Yo adoro tu cara. Y tus piernas y, surtout (bis10) tus manos que llevan a la casa del recuerdo-sueños, urdida en un más allá del pasado verdadero.

Silvine, mi vida (en el sentido literal) le escribí a Adolfito para que nuestra amistad no se duerma. Me atreví a rogarle que te bese (poco: 5 o 6 veces) de mi parte y creo que se dio cuenta de que te amo SIN FONDO. A él lo amo pero es distinto, vos sabés ¿no? Además lo admiro y es tan dulce y aristocrático y simple. Pero no es vos, mon cher amour. Te dejo: me muero de fiebre y tengo frío. Quisiera que estuvieras desnuda, a mi lado, leyendo tus poemas en voz viva. Sylvette mon amour, pronto te escribiré. Sylv., yo sé lo que es esta carta. Pero te tengo confianza mística. Además la muerte tan cercana a mí (tan lozana!) me oprime. (…) Sylvette, no es una calentura, es un re-conocimiento infinito de que sos maravillosa, genial y adorable. Haceme un lugarcito en vos, no te molestaré. Pero te quiero, oh no imaginás cómo me estremezco al recordar tus manos que jamás volveré a tocar si no te complace puesto que ya lo ves lo sexual es un “tercero” por añadidura. En fin, no sigo. Les mando los 2 librejos de poemúnculos meos –cosa seria. Te beso como yo sé i a la rusa (con variantes francesas y de Córcega).

O no te beso sino que te saludo, según tus gustos, como quieras.

Me someto. Siempre dije no para un día decir mejor sí.

Ojo: esta carta tu peut t’en foutre et me répondre à propos des hormigas culonas.

Sylvette, tu es la seule, l’unique. Mais ça il faut le dire: Jamais tu ne rencontreras quelqu’un comme moi –Et tu le sais (tout)

(Et maintenant je pleure. Silvina curame, ayudame, no es posible ser tamaña supliciada -)
Silvina, curame, no hagas que tenga que morir ya.



***
Texto: Correspondencia Pizarnik, editora Ivonne Bordelois. Editorial Planeta, Buenos Aires, 1998.
Imagen: fotografía de Roberta Tocco.

25.2.16

La errancia, la canción de nosotros dos...


La errancia, la canción de nosotros dos, 
tiemblo como en una metáfora 
el alma comparada con una candela.



***
Texto: fragmento de "La mesa verde", Poesía completa, Lumen.
Imagen: fotografía tomada del Instagram de My Heart is thine.

12.2.16

Quiero escribir como una muchacha se desnuda y corre al lecho de su amante


Domingo, 28 de junio [1964]

[...]

Partir de la confusión de la ignorancia. Se es animal. No, se es animalito sedoso y dulce. Partir de la confusión, del fervor sexual. Apuro por decirlo todo de una sola vez. ¿Qué es todo? La confusión, el ansia sexual. Quiero escribir como una muchacha se desnuda y corre al lecho de su amante. Esa mínima distancia que atraviesa corriendo es la materia de mi libro. Su urgencia: corre para tan sólo llegar. Llega a un lugar en donde empezará otro avance y otra llegada. Esa distancia será el objeto de mis palabras. Pero la confusión, el no saber, el deseo de dejar la pluma y correr al lecho. ¿Por qué figurar en vez de configurar? ¿Por qué cantar en vez de ser cantada? Y ni siquiera ser cantada. ¿Por qué tenderme desnuda sobre la página en blanco como si fuera una sábana? ¿Por qué vaso y no alcohol? Quiero reproducir, sola, lo que se produce entre dos que se aman. No debo preguntar por la razón de este deseo. No debo enumerar mis intenciones ni dar una lista de las materias a tratar. Quiero escribir tranquilamente. No hay motivo de prisa para llegar a la cama. Él me espera, esto es seguro. Avanzo,pues, lenta como un fantasma. No. Avanzo pausadamente. Mi frente está distendida, no hay señales de temor al porvenir. El porvenir está en el cuarto, me espera en*

Nada urge. Nadie exaspera. Ningún signo alarmante. Una muchacha camina desnuda. Se dirige a donde la espera quien la esperará siempre.

[...]



***
*Aquí acaba la página. En la siguiente "un" tachado por la autora.

Texto: fragmento dela entrada del diario correspondiete al 28 de junio de 1964. Diarios (nueva edición, Lumen).
Imagen: escena de la película À bout de souffle (1960) de Jean-Luc Godard.

9.2.16

Cada cuatro años nace una poeta suicida, Francisco Ruiz Udiel


                          A Sexton, Plath y Pizarnik
                          Nacidas en 1928, 1932 y 1936


Cada cuatro años la muerte
abre la llave del gas de una cocina,
se fuma un cigarrillo en el sofá y espera.

Otras veces enciende el motor de un automóvil
dentro del garaje
y canta Chair in the Sky,
un poco de jazz no despertará
a las muñecas recién maquilladas, piensa.

Cada cuatro años la muerte toma
anfetaminas para adelgazar,
pero se le pasa un poco la mano
y ya no despierta.

No se pone triste, ni alegre, ni neurótica,  no.
pero cada cuatro años
la muerte amanece lúgubre
y observa la tarde roja
desde una ventana.
Alguien trata de invocarme, dice,
y cierra amargamente los ojos.

A mí me da pesar, no sé,
es como si ella quisiera decirnos
o contarnos algo desde su delgado rostro blanco,
como si estuviera cansada de estrangular mujeres.
Yo la conozco muy poco,
pero me consta aborrece
su funéreo oficio.
Últimamente la han visto respirar
cierto aire suicida.

Cada cuatro años a la muerte
se le irritan los ojos,
sabemos que ha llorado, lo sabemos,
pero callamos,
sabemos también que busca algún vientre
y como ella no tiene el privilegio
de la carne materna
aferra entonces sus fríos y delgados dedos
en el primer ombligo que encuentra.

Por eso cada cuatro años algunas niñas
ya vienen muertas.

*** 


A suicidal poet is born every four years

                        To Sexton, Plath and Pizarnik
                        Born in 1928,1932 and 1936

Every four years death
opens a kitchen’s gas valve,
smokes a cigarette in a sofa and waits.

At other times it turns on a car engine
inside a garage
and sings Chair in the Sky,
thinks that some jazz will not awake
dolls recently made up.

Every four years death swallows
amphetamines to lose weight,
but it gets out of hand
and she no longer awakes.

No, she neither gets sad, nor happy nor neurotic.
But every four years death
awakes lugubrious
and watches, from a window,
the crimson afternoon.
Someone, she says, tries to invoke me,
and bitterly closes her eyes.

Much to my sorrow, I don’t know,
it is as if she wanted to narrate
or tell us something from her white thin face,
as if tired of strangulating women.
I don´ t know her very well,
but I do know that she loathes
her funereal undertaking.
She has been seen recently breathing
certain suicidal air.

Every four years death
suffers from sore eyes,
we know that she cried, we know it,
but we keep quiet,
we also know that she looks for some wombs
and since she doesn’t have the privilege
of the maternal flesh
then she clutches her cold thin fingers
on the first navel she finds.

This is why some girls
are born dead every four years.



***
Texto: poema de Francisco Ruiz Udiel. Traducción al inglés de Zingonia Zingone.
Imagen: de izquierda a derecha: Anne Sexton, Sylvia Plath y Alejandra Pizarnik.