1.12.22

Empieza el temor…

 


Dr. P. R. = págs. 64/5/6 (anotación del 1 de junio).

Empieza el temor de que me abran y me dejen así. O sea: de que me curen la herida y no la cierren.



***

Fuente: Diarios, 1968. 

Fotografía: “Heridas” por Biljana Radojicic (Serbia). 

25.9.22

Corona de 50 tercetos a medio siglo de la muerte de Alejandra Pizarnik

Por Laura Solano Rivera y Ricardo Bada

                                                 Ilustración: Kathia Recio para Nexos


Un 25 de septiembre de 1972, la poeta argentina Alejandra Pizarnik falleció por sobredosis de un medicamento psiquiátrico en Buenos Aires. Tenía 36 años. Los autores de esta conmemoración nos obsequian un florilegio lingüístico, que también podría llamarse “Una poeta en Babel”.


***

Un recuerdo personal: Ricardo Bada

La recuerdo, pequeña y desconcertada, aquel día de 1967 en que alguien nos presentó al término de una velada poética que tuvo lugar en una galería de la calle Florida, en Buenos Aires. Desconcertada, explicó, al enterarse de que soy español y hablaba como un latinoamericano. Fue un encuentro fugaz del que sólo retengo el asombro de sus ojos cuando luego, más avanzada la noche, me oyó recitar “El mañana efímero” de don Antonio Machado, en casa de unos amigos comunes, y creo que supo que las ces y las zetas no me abandonarán nunca jamás cuando se trate de lo más hondo de la poesía: allí donde la fonética define el sentido de un poema, donde no es lo mismo decir “del pasado masiso de la rasa” que decir “del pasado maCiZo de la raZa”. Y ese recuerdo de sus ojos, es, si así lo quieren ustedes, mi homenaje a Alejandra Pizarnik en estos cincuenta años desde que nos dejó.

En cuando a la corona de tercetos, la idea inicial fue de Laura, en su San José de Costa Rica, desde donde deseó dedicarle un homenaje en su blog a la poeta que adora, con motivo del 40º aniversario de su muerte en Buenos Aires. Trabajamos juntos y conseguimos 40 traducciones de un terceto personalísimo de la Pizarnik, y ahora, al cumplirse medio siglo de su muerte se nos ocurrió ampliar a 50 el número de las traducciones y tejer una corona de tercetos traducidos del suyo. Es la que aquí les ofrecemos, encabezada por el terceto original:

Sólo un nombre

alejandra alejandra
debajo estoy yo
alejandra


Africaans: “net ‘n naam

alejandra alejandra / Ek is onder / alejandra

Albanés: “vetëm një emër
alejandra alejandra / unë jam nën / alejandra

Alemán: “nur ein Name
alejandra alejandra / darunter bin ich / alejandra

Árabe:  “مجرّد اسم  
ال ك س ن درا    ال ك س ن درا 
 ومن تحته أنا /
ال ك س ن درا 

Azerbaijaní: “bir adı
alejandra alejandra / altında am / alejandra

Bielorruso: “проста імя
aляксандра aляксандра / ніжэй я / aляксандра

Catalán: “només un nom
alejandra alejandra / sota estic jo / Alejandra

Checo: “jen jméno
alejandra alejandra / pod ním jsem / alejandra

Criollo haitiano: “jis yon non
alejandra alejandra / anba a se mwen / alejandra

Croata: “samo ime
alejandra alejandra / ispod sam ja / alejandra

Danés: “blot et navn
alejandra alejandra / nedenunder jeg er / alejandra

Eslovaco: “len meno
 alejandra alejandra / pod ktorým som / Alejandra

Esloveno: “samo ime
alejandra alejandra / pod seboj sem / Alejandra

Esperanto: “nur nomo
alejandra alejandra / malsupre estas mi / alejandra

Estonio: “lihtsalt nimi
alejandra alejandra / minu all olen / Alejandra

Euskera: “izen bat besterik ez
alejandra alejandra / 
behean ni naiz / alejandra

Finlandés: “vain nimi
alejandra alejandra / alhaalla olen / Alejandra

Francés: “juste un nom
alejandra alejandra / en dessous de moi / alejandra

Gaélico: “dìreach ainm
alejandra alejandra / gu h-ìosal tha mi / alejandra

Galés: “dim ond enw
alejandra alejandra / isod mae fi / alejandra

Gallego: “só un nome
alejandra alejandra / embaixo estóu eu / alejandra

Gíglico:1 “amalaba el noema”
(“alejandra alejandra / ulucordio me extrayuxtaba / alejandra”) 

Griego: “απλά ένα όνομα”
alejandra alejandra / κάτω από μένα είμαι / alejandra

Guaraní: “peteî téra añónte
alejandra alejandra / iguýpe aime che / alejandra

Hausa: “suna kawai
alejandra alejandra / kasa ni/ alejandra

Hebreo: רק שם אחד 
אלחנדרה  אלחנדרה
מתחת אני
אלחנדרה

Hindi: “bas ek naam
alejandra alejandra / neeche main hoon/ alejandra

Húngaro: “csak egy név
alejandra alejandra / alatta vagyok / alejandra

Indonesio: “hanya sebuah nama
alejandra alejandra / di bawah saya / alejandra

Inglés: “only a name
alejandra alejandra / ​underneath I am/ alejandra

Islandés: “bara nafn
alejandra alejandra / fyrir neðan er ég / alejandra

Italiano: “solo un nome
alejandra alejandra / sotto di me / alejandra

Japonés: 一つの名前だけ 
アレハンドゥラ   アレハンドゥラ
私は下にいる
アレハンドゥラ

Latín: “iustus nomen
alejandra alejandra / infra est me/ alejandra

Letón: “tikai vārds
alejandra alejandra / zem es esmu / alejandra

Lituano: “tik pavadinimas 
alejandra alejandra / po manimi esu / alejandra

Malayo: “hanya nama
alejandra alejandra / di bawah ialah saya / alejandra

Mandarín: 《只以名之名》 
雅丽山德拉    雅丽山德拉
我在你名之下
雅丽山德拉 

Mapagundun: “Re kiñe üy müten
alejandra alejandra / miñche mew mülen ta iñche / alejandra

Neerlandés: “gewoon een naam
alejandra alejandra / daaronder ben ik / alejandra

Noruego: “bare ett navn
alejandra alejandra / nedenfor er meg / alejandra

Polaco: “tylko imię
alejandra alejandra / pod spodem jestem / alejandra

Portugués: “apenas um nome
alejandra alejandra / sob o meu nome / alejandra

Quechua: “sutilla
alejandra alejandra / uraypiqa ñuqam kachkani / alejandra

Rumano: “doar un nume
alejandra alejandra / dedesubt sunt / alejandra

Ruso: “просто имя”
алехандра алехандра / под собой  / алехандра

Suajili: “jina tu”
alejandra alejandra / hapa chini ni mimi / alejandra

Sueco: “bara ett namn
alejandra alejandra / under mig är jag / alejandra

Tagalo: “pangalanlang 
alejandra alejandra / nasa ibaba ako / alejandra

Turco: “sadece bir isim
alejandra alejandra / altında ben varım / alejandra

1 Fruto de una colaboración entre Julio Cortázar y Ricardo Bada en el túnel del tiempo.

***

Fuente de texto e imagen: revista Nexos, México, 25 de setiembre de 2022.

29.4.22

Este no es tu cumpleaños número 86...

 


La que soñó, la que fue soñada. 





***
Texto: "Extracción de la piedra de locura", 1964.
Imagen: IG Pizarnik vive.



20.12.21

Carta de Alejandra Pizarnik a León Ostrov (carta 12)

 Carta N.º 12[24]


 Querido León Ostrov, gracias, como siempre, por sus palabras. Cuanto a las que mencionan la posibilidad de un nuevo psicoanálisis, aún no, aún no puedo, aún no quiero, y aunque lo quisiera, alguien en mí no lo quiere. Usted comprende, ¿verdad?

 La fecha de la probable partida, la fecha anual, mi primer año en París, pasó imperceptible. En verdad, París es el pretexto, el lugar de ensayo, sólo por ver si puedo vivir, aprender a vivir. Me quedo. Las dificultades aumentan. Son materiales ahora. Mejor dicho, la antigua imposibilidad, mi vocación de intocada se concreta en las experiencias de cada día. Tensión a toda hora. La cuestión de siempre: destrucción o creación, sí y no. Me repito la frase aquella que leí hace mucho: «Le seul rémède contre la folie c’est l’innocence des faits». Felizmente no ha muerto el humor y no deja de divertirme mi vida cotidiana en la que mi torpeza actúa y transforma todo en un viejo film de Chaplin. Así es como me resistí durante muchos meses a lavarme la ropa (me compraba cosas nuevas) lo que me impidió suicidarme porque qué poeta se dejaría manosear sus valijas de muerto si hay en ellas ropa no lavada. Pero luego establecí premios para mi particular beneficio: un libro, alguna reproducción. Felizmente descubrí cierto jabón en polvo que contiene juguetes en el fondo de cada caja. Es verdad que en París hay todo para todos.

 Mi nuevo trabajo es por ahora fácil y llevadero. Algunas cartas y un poco de corrección de estilo (a veces). Como la revista es esencialmente política (made in USA) y como yo execro esas cuestiones, trato de no hablar allí de literatura ni de poesía.

 Me dice usted que no le hablo de mis poemas. Es curioso pero hace tiempo que no deseo comentarlos ni mostrarlos ni publicarlos. De pronto me di cuenta de lo que es la poesía, quiero decir, leyendo y releyendo poetas muy distintos sentí cierto ritmo, cierta iluminación, cierta vivencia distinta del lenguaje. Mis últimos poemas son lo mejor que hice. (Y qué hice). Pero no me contentan. Confieso tener miedo. Sé que soy poeta y que haré poemas verdaderos, importantes, insustituibles, me preparo, me dirijo, me consumo y me destruyo. Es mi fin. Y no obstante corro peligro. Tal vez si me encerraran y me torturaran y me obligaran mediante horribles suplicios a escribir dos poemas maravillosos por día, los haría. Estoy segura de ello. Tal vez yo no busco un maestro, busco un verdugo. También esto estoy segura que lo comprende.

 Y hablando de mi vocación de objeto sigo dándome en holocausto a la sombra de la Madre. Mi pasión por esa periodista persiste. La encontré por azar varias veces. Un ser casi despreciable, que no sabe nada ni comprende nada de las cosas serias e importantes. Pero nada más fácil que desechar su realidad molesta, de desnudarla en mi memoria y vestirla del color de mis deseos. Pero ¿quién hablará del amor? No yo. Yo amo. Y cuanto más comprendo su inexistencia y su condición de fantasma, más la amo concretamente.

 Veo a la gente de siempre más algunas relaciones nuevas: Alicia Penalba, la escultora argentina (que aquí es muy famosa) y André Pieyre de Mandiargues, el escritor surrealista. Pero en verdad estoy sola pues ninguno me es imprescindible y hablo y saludo y realizo mi comedia social para no perder todo contacto humano. Pero tal vez es ya tarde para reanudar las relaciones simples y fáciles, el placer de conversar, de estrechar manos. Sólo me reconozco en mi nostalgia.

 En verdad, muchas cosas dejaron de importarme. Y me alegro. Que me roben las maletas y yo pueda viajar con las manos libres.

 ¿Y qué se puede analizar? Anduve haciendo algunos relatos obsceno-humorísticos. En uno hice el amor con mi madre. En otro me torturaban y yo gozaba. Después de escribirlos me sentí feliz “hereux comme un petit enfant candide”. Y es siempre la misma voz: tú sabes más de lo que sabes.
Hasta la próxima. Abrazos para los tres,
Alejandra

 Mi dirección es como siempre la del Consulado Argentino.
 En verdad, en lo que se refiere a los poemas, he tratado de hacerle una pequeña sorpresa pues existe la posibilidad de que publiquen algunos en una revista francesa. Espero que se realice.


***
Foto: IG @Pizarnikvive.
Texto: Alejandra Pizarnik | León Ostrov. Cartas 

23.11.21


El error es creer que los otros piensan y sienten y yo no. 

—Dentro de mí hay un silencio —dije.

—Y también rumores —dijo él sonriéndome con ternura.

Entonces llegas tú, con ojos, con miradas, contemplándome hasta quemar mi edad y mi historia. Me regresas, me trasladas al tiempo sin números, me zambulles en el mar de sangre y cielo. Yo duermo y oficio de contemplada. Mis ojos arrojan fuego verde por los párpados cerrados. Sonrío como un pájaro que muere en medio de su canto. Me deshago en tu mirada: en tus ojos hay la seguridad y el orden, hay la creación, hay la poesía seria como una invocación a la lluvia. Habito tus ojos para guarecerme del frío y del peligro conocido. En tus ojos hay las aventuras que siempre finalizan con manos entrelazadas. Llega a mí.


***

Texto: fragmento del 11 de setiembre de 1959 (Diarios, Lumen).

Imagen: "Tulipanes" (1985), Robert Mapplethorpe.

29.4.21

85 escritoras se unen para celebrar el 85 aniversario de Alejandra Pizarnik

85 escritoras se unen para celebrar el 85 aniversario de Alejandra Pizarnik

Diario El Popular

EFEEFELIBÉLULA | 28 ABR 2021

85 voces amigas, de 15 países -España, Argentina, Chile, Cuba, Uruguay, Perú, México, Polonia, Bulgaria, Australia, Marruecos, Francia, Rumanía, Italia e Israel, se han unido en un libro para celebrar el aniversario de la escritora.


Exploradora del silencio y de las sombras y hacedora de un lenguaje bello y herido, pero que no pudo salvarla, Alejandra Pizarnik, la gran poeta argentina que se suicidó a los 36 años, en 1972, hubiera cumplido mañana 85 años.


Con este motivo, 85 voces amigas, escritoras de 15 países -España, Argentina, Chile, Cuba, Uruguay, Perú, México, Polonia, Bulgaria, Australia, Marruecos, Francia, Rumanía, Italia e Israel, se han unido en un libro para celebrar el aniversario de la escritora que dijo: "Yo he firmado un pacto con la tragedia y un acuerdo con la desmesura".


Publicado por Huso en la colección Homenaje y titulado Alejandra y sus múltiples voces, este libro contiene diferentes miradas sobre Flora Pizarnik Bromiquier, como así se llamó al nacer, luego Alejandra, nacida el 29 de abril de 1936 en Buenos Aires.


La selección de los textos y su edición


Mayda Bustamante dice en el prólogo que a Pizarnik “el suicidio le jugó una mala pasada. No contó nunca con que su muerte la convertiría en inmortal”.


“Gracias, Alejandra -añade-, por permitirme, como diría mi amiga Marifé Santiago Bolaños, ‘entrar en el bosque para encontrar los claros que todo bosque guarda’”.


Y es que la escritora y filósofa española Marifé Santiago ha tenido también mucho que ver en la costura de este volumen, ya que ha sido quien ha reunido a muchas de las autoras que participan, y ha llevado a sus páginas los textos de Sandra Riaboy y Miriam Pizarnik, sobrina y hermana, respectivamente, de Alejandra.


La sobrina y hermana de la poeta aportan, además, documentos gráficos, imágenes familiares. Miriam Pizarnik, solo un año mayor que la poeta, incluye para esta ocasión una ponencia leída en la Universidad Hebrea de Jerusalén en representación de la familia de Alejandra Pizarnik, para inaugurar el Coloquio Internacional Pizarnik en Jerusalén.


“Pero el silencio es cierto.Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola. Hay alguien aquí que tiembla”, susurró Pizarnik, una de las voces más importantes de la segunda mitad del siglo XX, cuya vida siempre estuvo rodeada de un cierto malditismo, y a ello contribuyó sin duda el que se quitara tan joven la vida con una sobredosis de barbitúricos.


Transgresora en la vida y en la poesía

Que para el caso era lo mismo, Pizarnik era hija de inmigrantes judíos de origen ruso-polaco que trabajaban en la joyería. Delicada y sensible, en 1954 comenzó a estudiar Filosofía en la Universidad, con el deseo y el sueño de conocer la cultura francesa, y estudió periodismo y literatura.


Empezó a escribir desde muy joven y a escondidas, y publicó un primer libro, La tierra más ajena, con la ayuda de su padre, como relata su propia hermana. A los 18 años ya estaba metida en el mundo de las letras, trabando amistad con Oliverio Girondo, Nora Langué, Manuel Mújica Laínez, Victoria Ocampo, Bioy Casares, Silvina Ocampo y, muy especialmente, con Olga Orozco.


Escribió y publicó mucho. Consiguió la beca Guggenheim en 1968 y en 1971 le otorgaron la Fulbright. A los 24 cumplió su sueño de viajar a Francia, donde vivió cuatro años. Antes ya había publicado Las aventuras perdidas, en 1958.


En París estudió y tradujo a Artaud, Michaux o Bonnefoy, y conoció a alguien fundamental, Julio Cortázar, con quien entabló una amistad muy estrecha.


Después regresó a Buenos Aires, pero siguió con sus vaivenes de angustia, entradas y salidas del hospital e intentos de suicidio.


Entretanto produjo títulos imprescindibles, entre ellos, Los trabajos y las noches (1965), Extracción de la piedra de la locura (1968) o El infierno musical (1971).


En Alejandra y sus múltiples voces, autoras como Chantal Maillard, Cristina Peri Rossi o Fanny Rubio, entre otras muchas, componen con sus poesías y ensayos a una Pizarnik completa, haciendo de este libro una obra de referencia.

***


Fuente: tomado de El Popular, México.

Comprar el libro en línea: Alejandra Pizarnik y sus múltiples voces: 85 voces se abrazan al privilegio de celebrar tu 85 aniversario

21.6.20

... No sufría por su culpa sino por tener que sufrir por su culpa


23 de diciembre [1963]. Fiesta de la autodestrucción. Imposible, imposible cualquier cosa, todo imposible, imposible el amor, todo imposible. Yo lo sabía, yo lo presentía. Demasiado perfecta la manera de saberlo, de presentirlo.

Al besarme me bebía sangre en los labios. No, no era sangre pero yo lo creí, yo creía, ajena para siempre a cualquier manejo de la exactitud, no era sangre pero yo creía, yo quería a causa de sus ojos desmesurados en su rostro de ángulos, de sombras, de escondites. «Pienso en tus ojos toda la noche», dije. Tampoco esto era cierto pero de algún modo era la verdad en su decir más puro, la indecibleverdad, la imposible, por eso se lo dije: para no decírselo. Era tan cierto que tenía que ser mentira. ¿Y ahora quién me ayuda? Ahora que he visto, que he sabido como nadie las evidencias de lo imposible. Presente vivo, ardiente, sufro hermosamente, me beben, me devoran. Antes sufría, oh sí, pero antes era también la esperanza, la sensación mentida de atravesar un lugar provisorio. Ahora hallo mi morada, quiero decir, mi carencia de una morada.

Lo absurdo del amor ofrecido en cantidades inaceptables. Un solo gesto y todo estalla: añicos, cosas en el aire. La muchacha de cara infantil llega exaltada y dadora: me doy, me doy como si cantara en el desierto, le hablo, le he hablado, le hablé. Sus ojos muriéndose de alegría por mis presentes desmesurados, pero qué hará o qué haría su cara de huesos, de enjuto, de parco, de contenido, de contraído, qué hará con mi desbordamiento, mis ojos luminosos, mi rostro confiado, tan confiado que por la noche me toqué mi rostro y lloré igual que de niñita, la dejaron solita, llorando por la noción de lo imposible, filosofita suicida, camino de perdición, pequeña mendiga, princesita deshojada, llorando por su cara que no podía revestirse de la mía. Y yo quería darle lo que admiraba en mí y envidiaba: el rostro conmovido, tierno, la gracia, el duende, el ángel, arrancarlo de mí y adherirlo a su cara. Y yo sabía que quería lo que en mí admiraba y envidiaba para dárselo a otra, para asombrar a otra con una metamorfosis maravillosa. Yo lo sabía y estaba ansiosa por someterme a los trueques más dudosos. Oh cómo y cuánto me necesita para poder enamorar a esa otra que recibirá fragmentos de mi persona, ignorante de toda esta combinación de injertos, mutaciones y abandonos.

Dame la mano. ¿Qué mano? ¿Cuál mano? Milagros, ahora se le da por pedir milagros. Si continúa así acabará pidiendo un vaso de agua.

No sufría por su culpa sino por tener que sufrir por su culpa.

Y no lo sabe y no se cree responsable y no quiere saber que sabe que en mí se venga de lo que no es.



***
Texto: entrada del 23 de diembre de 1963. Diarios, Lumen, 2013.