4.9.26

Y tú no quisiste reconocerme en la noche de la niebla



Y tú no quisiste reconocerme en la noche de la niebla. Soy yo, dije. Pero tú hiciste un velo de tu cara porque vi como un tul negro y después nada. 

—Ahora es la hora de seguir a solas en amistad con mi delirio —dije. 


Porque aparecí en un cafetín lleno de gente de circo. A un payaso aún sucio y colorado le recité un poema y le creé un lugar de color en la oreja. 


—¡Qué porquería! —dijo. 


—La tilinguita… —dijo la gorda del mostrador. 


Le di la mano a un chico arrodillado en un rincón y después no vi más mi anillo con la piedra de esmeralda. Mejor. No quiero más que perder. Quiero ser la muchacha del despojo, la violada a medianoche por títeres, por idiotas. Estrellas de una materia frágil, se van a romper en cuanto mis ojos las sigan viendo. 


¿Sabés lo que se siente al querer retener a quien quiere irse? 


—¿Te sirvo té? 



—Ya me voy. 


Tenía libros en la mano izquierda y la derecha buscó mi cara para un beso de adiós. Si te vas, Martín, ¿cómo podés irte y dejarme a solas conmigo, a solas con mis manos poderosamente nostálgicas esta noche? Dame la mano. Retiene mi mano. Sufro de un viejo sentimiento de ser dos en la noche en vez de una que solamente llorará. Temblé y permití que mi voz saliera rota. 


—Tenía ganas de hablar. 


—Es tarde. 


El verbo hablar salió envuelto en un sollozo. Dejó los libros y acarició suavemente mi cabeza. 


—Habla —dijo. 


Me puse a inventar alguna historia fascinante. Estaba tan dolorida que apenas sabía buscar velozmente una historia dolorosa pero bella, algo que le hiciera decir


—Me hacés quedar pero vale la pena. 





***

Texto: Diarios, jueves, 13 de junio de 1963.

Arte: Georgia O’Keeffe (1887–1986), Black Pansy & Forget-Me-Nots (Pansy), 1926. Óleo sobre lienzo, 68,9 × 31,1 cm. Brooklyn Museum.

5.7.26

...tu canto no me ayuda















Estoy con pavura.
hame sobrevenido lo que más temía.
no estoy en dificultad:
estoy en no poder más.


No abandoné el vacío y el desierto.
vivo en peligro.


tu canto no me ayuda.
cada vez más tenazas,
más miedos,
más sombras negras.





***

Arte: "My bed" (1998), instalación, Tracey Emin.


27.6.26

Figuras y silencios




Manos crispadas me confinan al exilio.
Ayúdame a no pedir ayuda.
Me quieren anochecer, me van a morir.
Ayúdame a no pedir ayuda.





***
Arte: "La espera" (2018), óleo sobre tela, 124 x 149 cm, Philipp Anaskin.
*El resaltado es nuestro.

29.4.26

Hoy no cumplís 90 años



Quiero abrazarte salvajemente. 
Besarte hasta que te alejes de mi miedo 
como se aleja un pájaro del borde filoso de la noche.




***

Fragmento: Diarios (Lumen).

25.9.23

51 años de su partida


También este poema es posible que sea una trampa, un escenario más.





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Imagen: Instagram Pizarnik vive.

Texto: “Piedra fundamental”, El infierno musical. 

31.5.23

... hablas para no verme


18

como un poema enterado
del silencio de las cosas
hablas para no verme




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Texto: Árbol de Diana.
Arte: Serie de fantasmas de Olga Linares Anaskina. 

12.12.22

… alguien reía dentro de mí…


Ayer, mientras tenía miedo de la locura, alguien reía dentro de mí: “Y sos vos la que quiere escribir novelas, vos la que quiere hacer los poemas más bellos”. Y la voz reía.



***

Texto: Entrada del sábado 17 de junio de 1960, Diarios (Lumen).

Imagen: “I conjure”, Jenny Holzer.