Ese instante que no se olvida
Tan vacío devuelto por las sombras
Tan vacío rechazado por los relojes
Ese pobre instante adoptado por mi ternura
Desnudo desnudo de sangre de alas
Sin ojos para recordar angustias de antaño
Sin labios para recoger el zumo de las violencias
perdidas en el canto de los helados campanarios.
Ampáralo niña ciega de alma
Ponle tus cabellos escarchados por el fuego
Abrázalo pequeña estatua de terror.
Señálale el mundo convulsionado a tus pies
A tus pies donde mueren las golondrinas
Tiritantes de pavor frente al futuro
Dile que los suspiros del mar
Humedecen las únicas palabras
Por las que vale vivir.
Pero ese instante sudoroso de nada
Acurrucado en la cueva del destino
Sin manos para decir nunca
Sin manos para regalar mariposas
A los niños muertos
Nota 1: Foto de Marilyn Monroe muerta. Nota 2: Texto de Pizarnik. Nota 3: Foto de Marilyn Monroe.
Este video es de la autoría de una de las estudiosas más reconocidas de Alejandra Pizarnik: Patricia Venti. En él, se escucha la única grabación de la voz de AP leyendo un texto de Arturo Carrera, mientras se muestran fotos de nuestra poeta.
“Edificio de Montevideo 980, en una calle de Buenos Aires, departamento c del séptimo piso, noche del 25 de septiembre de 1972, muere Alejandra Pizarnik en este espacio, y a su lado una nota escrita en un pizarrón: “No quiero ir nada más que hasta el fondo.” “Los personajes de Alejandra Pizarnik” de Elizabeth Delgado
“En 1967 murió, muy joven, su padre, y al año siguiente la poeta, que hasta pasados los treinta años había vivido en el hogar paterno (en Avellaneda y después en Buenos Aires, en el barrio de la Constitución) se mudó a un departamento propio en la calle Montevideo.” Alejandra Pizarnik, César Aira
“Hacia 1968 Alejandra conoció a una muchacha fotógrafa que pudo responder a su exigente e implacable forma de amar […] Una relación que duró alrededor de dos años y signó la mudanza a su primer departamento propio en Montevideo 980. Su pareja la ayudó a trasladar su reino literario e infantil, que de pronto se expandió a dos ambientes amplios donde rehízo [sic.] la escenografía en la cual, como en una casa de muñecas, los muebles se duplicaban en objetos idénticos pero diminutos que, además, Alejandra iba cambiando de lugar, según su propio mundo imaginario y su deseo. Allí colgó los retratos de Breton y de Rilke, plantó su amada mesa de trabajo verde y su gran pizarrón, sus libros y sus discos […] y el cubrecama rústico de colores alegres. Una casa, además, donde las luces eran importantes, no sólo porque el departamento vivía de noche sino porque Alejandra cuidaba, como en una escenografía teatral, de la iluminación, a fin de crear la atmósfera peculiar que la habitaba.” Alejandra pizarnik de Cristina Piña
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27 de septiembre de 1968
Desde que vivo en esta casa nada he podido escribir. […]
Yo creí que era la piedra de locura.
Diarios de Alejandra Pizarnik
Información adicional: el número telefónico de Alejandra cuando vivía en el 7° c del 980 Montevideo era 422504.
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Nota 1: Fotos de Jorge Curinao, a quien agradezco sinceramente el permitirme su reproducción.
Este poema, que me parece merece un comentario previo, apareció publicado por primera y única vez en la revista bonaerense Poesía=Poesía en el año de 1959. En esa misma publicación, aparecieron dos poemas más que luego fueron incluidos en el libro Árbol de Diana, específicamente en el apartado "1959". No sabremos nunca por qué razón Pizarnik dejó a un lado este pequeño texto.
Poema II
No importa si cuando llama el amor
yo estoy muerta.
Vendré.
Siempre vendré
si alguna vez
llama el amor.
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Texto: poema de Alejandra Pizarnik publicado en la revista Poesía=Poesía en el año de 1959. Imagen: Cementerio de la Recoleta, tomada del portal de Internet de Lorelei.
Todos somos viajeros, desterrados, extranjeros de la vida, no de ésta sino de aquella.
Cada uno mira a la viajera con maleta de piel de pájaro de manera distinta y tan cercana.
Les dejo este video sobre A.P. para que dejen su opinión.
Nota (texto): "La de los ojos abiertos", La última inocencia, Alejandra Pizarnik. Nota (imagen): "Los árboles del jardín del asilo" (1889), Vincent Van Gogh.
En este película de Subiela, se reelabora en el personaje homónimo a nuestra Alejandra Pizarnik. Además, y es necesario, se incluyen algunos de sus textos. Mi opinión no es muy favorable, pero vale la pena verla.